Endometriosis. Definición, tipos, patogénesis, factores de riesgo y prevalencia

Endometriosis. Definición, tipos, patogénesis, factores de riesgo y prevalencia

Endometriosis. Definición, tipos, patogénesis, factores de riesgo y prevalencia

La Endometriosis  es una de las patologías ginecológicas BENIGNAS más frecuentes, que afecta a las mujeres durante su vida reproductiva.  Ocurre cuando el tejido endometrial (el tejido que reviste la cara interna del útero) crece fuera del útero (es lo que vamos a denominar tejido o depósito ectópico).

La función del endometrio es acoger a los embriones en caso de que los espermatozoides lleguen a fecundar el óvulo y este se transforme en embrión. Este embrión en su primera etapa (cigoto) viajará desde las trompas de falopio donde se produjo la fecundación hasta el útero, alojándose en su pared llamada endometrio. Si el embrión se implanta adecuadamente en el endometrio se produce algo que todos conocemos bien: embarazo.

El endometrio,  por influjo cíclico de las hormonas que segrega el ovario, se prepara para acoger al embrión en cada menstruación alterando sus propiedades y adquiriendo un grosor mayor.  Debe prepararse para facilitar el embarazo.

¿Pero qué sucede si no se produce embarazo?

Pues que se descama (se desprende y gotea). Esta descamación del endometrio representa lo que comúnmente llamamos menstruación o regla. Al terminar la regla vuelve a quedar el endometrio fino, repitiéndose el mismo proceso sucesivamente en cada menstruación.  Es un órgano que sufre alteraciones todos los meses durante la vida fértil de la mujer si no se dan alteraciones.

Cuando estas células crecen fuera de su lugar habitual (endometriosis), responden de igual manera, pero a diferencia del tejido endometrial normal, lo que sucede es que no se eliminan con la menstruación. Además ese tejido tiene capacidad para crecer, infiltrar e incluso diseminarse de forma similar al tejido tumoral.  En definitiva se produce un crecimiento anómalo pero como decíamos al principio, benigno.

La extensión de la enfermedad varía desde pocas y pequeñas lesiones hasta los grandes endometriomas ováricos y/o extensa fibrosis y adherencias (puentes de tejido, responsables de que los órganos se peguen entre ellos) que causan una marcada distorsión de la anatomía pélvica. Los depósitos ectópicos de endometrio se localizan en ovarios, peritoneo, ligamentos uterosacros y fondo de saco de Douglas, siendo raros los depósitos fuera de la pelvis, aunque puede afectar a cualquier órgano: trompas, vejiga, intestino, recto, pleura, pulmón, cerebro…

Se diferencian TRES FORMAS CLÍNICAS DE ENDOMETRIOSIS, que a menudo se presentan simultáneamente:

  • Endometriosis peritoneal. Implantes de mayor o menor tamaño sobre la superficie del peritoneo pélvico o superficie ovárica.
  • Endometriosis ovárica. Se forman quistes en los ovarios, los llamados quistes de chocolate , cuya parte interna está recubierta de mucosa endometrial y están rellenos de un flujo achocolatado.
  • Endometriosis profunda. Se forman masas sólidas (nódulos) en las capas más profundas del peritoneo y de la cavidad pélvica, pudiendo afectar a órganos como el intestino, uréteres o vejiga. Menos frecuentemente, estas lesiones se pueden hallar en localizaciones distantes de la pelvis. Se trata de la forma menos frecuente pero a su vez más grave de presentación.

Su PATOGÉNESIS, es decir, las causas por las que surge el problema, no se conocen en la actualidad, aunque se han propuesto múltiples teorías como: menstruación retrógrada, metaplasia celómica, mulerianosis, origen a partir de las células madre, diseminación linfática o hematógena, predisposición genética o inmunológica…

De las anteriores, la hipótesis más aceptada es la menstruación retrógrada, esto significa que parte de la menstruación pasa a través de las trompas hacia la cavidad abdominal y, por tanto, cae tejido endometrial en otros lugares fuera de su localización habitual. En la mayoría de las mujeres este endometrio ectópico se reabsorbe a través del sistema inmunológico y no hay problema (es decir, nuestro sistema inmune ataca y destruye esas células endometriales y con ello se impide que se implanten en sitios anómalos). De hecho, el 90% de las mujeres tenemos menstruación retrógrada, por eso, para producirse endometriosis se necesitan, además de endometrio éctopico, otros factores como el estímulo hormonal y una disfunción inmunológica. La disfunción inmunólogica de las mujeres con endometriosis hace que este endometrio ectópico no se reabsorba, provocando una inflamación crónica. Esta alteración del sistema inmune explicaría también la alta concordancia de enfermedades autoinmunes (lupus, artritis reumatoide…) y atopias (alergias, asma, azcema) en mujeres afectas por la endometriosis. A estos dos factores se le una el estímulo cíclico hormonal, es decir, por acción de las hormonas en los siguientes ciclos, las células endometriales ectópicas sangran,  crecen y se da paso a una reacción inflamatoria crónica. Por tanto, deducimos que resulta imprescindible la acción de las hormonas femeninas para que los focos endometriósicos permanezcan y crezcan, por lo que con la menopausia la endometriosis se aquieta, pero quedan sus secuelas.

Se sabe que situaciones como la nuliparidad (no haber tenido embarazos), la menarquia precoz (edad de la primera menstruación por debajo de los  9 años), la menopausia tardía, los ciclos menstruales cortos (intervalo entre menstruaciones < 27 días), menstruaciones prologadas (> 8 días de duración), y las anomalías müllerianas (anomalías anatómicas del aparato genital femenino) que dificulten la salida del flujo menstrual, aumentan el riesgo de padecer endometriosis. Como vemos, se trata de situaciones que favorecen la menstruación retrógada y mayor tiempo de exposición a los estímulos hormonales cíclicos.  Por el contrario, la  multiparidad (haber tenido embarazos), la lactancia prolongada y la menarquia tardía ( edad de la primera menstruación por encima de los 14 años), disminuyen este riesgo. Por otro lado, existen una serie de  factores externos que inciden en la disminución del riesgo de aparición como el consumo de tabaco (disminuye el estradiol), el ejercicio físico o el consumo de anticonceptivos hormonales.

Finalmente, mencionar que la PREVALENCIA de la endometriosis en la población general es desconocida, ya que resulta difícil de determinar porque los síntomas son variados e inespecíficos, sumado a que algunas mujeres están asintomáticas. En líneas generales, podemos resumir que la endometriosis afecta al 10-15% de todas las mujeres en edad reproductiva.

Para el equipo de profesionales del Instituto Sevillano de la Mujer (ISM ginecologiaism.es ) que integramos los Servicios de Ginecología y Obstetricia de los Hospitales Quirónsalud de Sevilla, estos problemas precisan un abordaje de alta especialización; por lo que en caso de presentar síntomas  no dudéis en consultarnos, nuestro objetivo es mejorar vuestra calidad de vida.



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